03.07.2019

Juntos por la polinización

Por María Helena Latorre*

Según la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), más del 75% de los cultivos mundiales dependen de la polinización. Los polinizadores pueden incrementar la producción de 87 de los principales cultivos alimentarios. Conscientes de esa realidad, apicultores y agricultores se están uniendo en Colombia para ampliar la productividad de los cultivos y proteger la vida de las abejas, en Colombia esta colaboración ha sido posible gracias al trabajo de la Asociación Nacional de Empresarios (ANDI), entidad que reúne a las compañías productoras y comercializadoras de productos para protección de cultivos.

Las abejas son muy importantes para la agricultura por su servicio polinizador. De acuerdo con la FAO, entre 235 mil millones y 577 mil millones de dólares de la producción mundial de alimentos depende de la contribución directa de los polinizadores. La protección y conservación de esa biodiversidad pasa por la utilización de buenas prácticas agrícolas que van desde el manejo adecuado de los agroquímicos hasta una mejor capacitación de los productores y el uso de soluciones cada vez más innovadoras en el campo.

Acá en Colombia vemos una creciente preocupación entre los diferentes actores del agronegocio en las diversas regiones del país con la sustentabilidad y como una asociación enfocada en apoyar el avance de la producción agrícola, estamos siempre buscando alternativas para crear alianzas que puedan contribuir con ese propósito.

Una de nuestras ideas fue hacer un trabajo para unir los apicultores y los agricultores. Percibimos que esos dos agentes muy importantes para la alimentación del mundo casi no conversaban entre sí. Con base en un estudio económico vimos que polinizar podría traer ganancias de productividad a los agricultores por medio de este servicio y podría ser ofrecido por los apicultores, ampliando su portafolio de negocio. Además, actuando en asociación ambos podrían aplicar prácticas más sustentables protegiendo las abejas. Pero, teníamos el desafío: ¿cómo hacer que los dos trabajen juntos?

Cuando empezamos a poner nuestra idea en práctica, descubrimos que la apicultura en Colombia no era una actividad visible ni organizada. No sabíamos dónde estaban los apicultores, no existían en el mapa. Así que nuestro primer paso fue identificarlos en una línea base construida con las diferentes fuentes oficiales y la de la mesa nacional apícola para lograr los datos de los apicultores. Después desarrollamos una jornada para unirlos con la metodología denominada andragogía, especial para adultos, que es una actividad que reúne a los dos actores, a fin de valorar y resignificar las oportunidades de trabajo conjunto. Siguiendo la metodología, realizamos una dinámica con apicultores y agricultores durante siete horas. A lo largo del encuentro, se realizan varios descubrimientos: el primero es que son vecinos, el segundo es que pueden trabajar juntos y el tercero es que pueden compartir las buenas prácticas de cada uno entre sí para identificar cómo van actuar juntos de allí hacia adelante.

Crear conexiones para una agricultura más sustentable, ese ha sido el trabajo en la Cámara Procultivos de la ANDI, recorriendo diferentes regiones del país para realizar la jornada y unir a agricultores y apicultores. En cada encuentro enseñamos sobre polinización, productividad y también damos oportunidades para que ellos compartan sus experiencias y buenas prácticas a fin de que puedan adoptar un comportamiento sustentable en sus actividades.

Vale destacar que nosotros no trabajamos solos y contamos con apoyo de nuestros socios que hoy suman 14 empresas, entre ellas Bayer. La participación de la industria es muy importante pues lideran las innovaciones en protección de cultivos, el conocimiento de punta y las mejores prácticas para que podamos mantener actualizados a los agricultores y apicultores.

Juntos, a cada año, estamos logrando ampliar ese trabajo. En 2017 capacitamos a más de 340 agricultores y apicultores en Cundinamarca, Quindío, Valle del Cauca, Caldas, Bolívar y Risaralda. En 2018 interactuamos con 600 apicultores promoviendo la jornada para animarlos a trabajar como aliados. Nuestra expectativa es que este año se logre impactar cerca de 22 municipios, alcanzando 1.000 personas entre apicultores y agricultores y firmando alianzas económicas y nuevos modelos de negocio.

Con el apoyo de nuestros socios queremos afianzar la relación entre esos dos importantes agentes por toda Colombia para romper la desconexión que por tantas décadas ha existido. De un lado, la agricultura necesita de las abejas para la polinización de los cultivos. De otro, los apicultores necesitan ampliar sus oportunidades de negocios y uno de los caminos es ofrecer los servicios de polinización a los agricultores. La sinergia entre los dos se refleja en prácticas sustentables en el campo, lo que contribuye a la preservación de las abejas. El resultado del esfuerzo impacta positivamente a todos: agricultores, apicultores, asociaciones, industria, medio ambiente y sobretodo la sociedad que cuenta con alimentos de mayor calidad, seguros y producidos de manera sustentable.

*María Helena Latorre es directora de la Cámara de Procultivos de la Asociación Nacional de Empresarios de Colombia (ANDI).