18.06.2019

Agricultura y apicultura, una simbiosis necesaria

Por: Augusto Ramírez
Ingeniero agrónomo, Universidad Nacional de Colombia

Recién se celebró el Día Internacional de las Abejas, promovido por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación, FAO, como “una oportunidad para que gobiernos, organizaciones y la sociedad civil promuevan acciones que protejan y ayuden a los polinizadores y sus hábitats, incrementen su abundancia y diversidad, y apoyen el desarrollo sostenible de la apicultura”.

El cultivo y manejo de abejas en nuestro país, es una actividad que se desarrolla desde la época precolombina. Según cifras de la Federación Colombiana de Apicultores y Criadores de Abejas, Fedeabejas, el sector apícola colombiano produce 3.500 toneladas de miel al año.  A pesar de que el consumo de miel en el país es bajo: 70 g. per cápita, los apicultores venden toda su producción .

Esta es una actividad que no solo genera beneficios por la comercialización de sus productos, también es de gran importancia para otras líneas agropecuarias. En la agricultura, por ejemplo, gracias a los procesos de polinización de estos insectos, se incrementa en calidad y cantidad la producción de diversos alimentos. Por otro lado en la ganadería, las abejas polinizan los pastizales donde el ganado se alimenta, aumentando también su calidad.

En este sentido, la agricultura y la apicultura son prácticas de una simbiosis necesaria. El papel de las abejas es de vital importancia pues ellas, como la mayoría de los polinizadores, realizan la transferencia de polen de los órganos masculinos de las flores a los femeninos.  Esto permite la formación de los frutos y las semillas de muchos cultivos como las frutas y hortalizas que a diario consumimos.  

Mucho se ha dicho acerca de que la expansión agropecuaria ha contribuido a la disminución de las poblaciones de abejas y otros polinizadores. Sin embargo, también se debe tener en cuenta que esta expansión responde a la demanda mundial de productos agrícolas, como consecuencia del crecimiento demográfico.  

Este es un factor importante a tener en cuenta, pues suplir esa necesidad de alimentos no hubiese sido posible hasta ahora sin la expansión y, más aún, sin la utilización de productos agroquímicos.  Esto teniendo en cuenta que los agroquímicos, al igual que las abejas, también ayudan a mejorar la producción de alimentos en cuanto a cantidad y calidad.

Las abejas deben ser vistas como nuestras aliadas en la agricultura, pues nos apoyan y además garantizan una excelente ventaja adicional a la cosecha pues solamente ellas son capaces de recoger el néctar y el polen, sin entrar en competencia con otros insectos o animales por estos recursos. De no ser por ellas, serían inalcanzables para el hombre.

Por ello, todas nuestras funciones agrícolas deben ir encaminadas a protegerlas, pero también a proteger la producción.
Sobre el uso de insecticidas del grupo de los neonicotinoides se han dicho cosas en sentido muy general. Es bueno aclarar que no todos los productos de esta familia están asociados con el fenómeno llamado colapso de las colmenas.

Otro aspecto a tener en cuenta es que, si su cultivo no es visitado por abejas estas no se ven afectadas por la utilización de los mismos. Por lo anterior, no tienen por qué ser incompatible los neonicotinoides con la sostenibilidad y el cuidado del medio ambiente. En los cultivos que sí requieren polinización, si estos productos son aplicados en momentos y horas del día en los cuales no son visitados por abejas, o en el momento o ciclo del cultivo cuando hay menor presencia de flores, estas no se verán afectadas.

Del mismo modo, la utilización de agroquímicos no debería afectar a las abejas y mucho menos a la apicultura, si se tiene en cuenta en el momento de aplicación varios factores; factores similares a los que utilizamos para la protección de animales domésticos como son: la deriva, la protección de fuentes de agua, otras plantas diferentes al cultivo, la fenología y la etapa fisiológica del cultivo, así como la presencia de colonias de abejas, de este modo se puede hacer un uso adecuado y responsable que no afecte a estos importantes y valiosos seres vivos.

El uso racional de plaguicidas y su buen manejo, son factores que aportan beneficios tanto para la agricultura como para la apicultura. Por eso podemos decir, que se potencializa la producción agropecuaria de nuestro país y la de todo el mundo.

Con el uso adecuado de todos los productos para la protección de cultivos (esto incluye de síntesis química y biológica) terminaríamos ganando todos, tanto las abejas como los agricultores y los consumidores.

[1] FAO. Día mundial de las abejas. Tomado de: http://www.fao.org/pollination/world-bee-day/es/

[1] Abejas en la agricultura. Agricultura y apicultura: un vínculo de unión permanente, por el bien de la humanidad. Tomado de: https://abejasenagricultura.org/agricultura-y-apicultura/

[1] Instituto Alexander von Humboldt. Guía ambiental apícola. Tomado de: http://repository.humboldt.org.co/bitstream/handle/20.500.11761/32938/GUIA_AMBIENTAL_APICOLA_Bogota_-Colombia.pdf?sequence=1&isAllowed=y

[1] FAO. El panorama de la agricultura. Tomado de: http://www.fao.org/3/y3557s/y3557s06.htm

[1] Hablemos del campo. Herbicidas ¿qué son y para qué sirven? Tomado de: http://www.hablemosdelcampo.com/herbicidas-que-son-y-para-que-sirven/

[1] Abejas en la agricultura. Agricultura y apicultura: un vínculo de unión permanente, por el bien de la humanidad. Tomado de: https://abejasenagricultura.org/agricultura-y-apicultura/

 

Tomado de La República