03.07.2019

¿¡Agricultura cuatro-puntos-qué?!

Por: Malu Nachreiner

La revolución 4.0 en el campo es real: ya son más de 26 millones de dispositivos conectados en el sector agropecuario en todo el mundo. Se estima que antes del 2020 serán 97 millones, según la consultoría del sector de TI, Machina Research. Tweet: Los tractores, las sembradoras, las pulverizadoras, las cosechadoras y otras máquinas están altamente automatizadas con sensores que hasta poco tiempo atrás parecían ficción científica. Los tractores, las sembradoras, las pulverizadoras, las cosechadoras y otras máquinas están altamente automatizadas con sensores que hasta poco tiempo atrás parecían ficción científica. Recursos como drones, detección remota, agricultura de precisión y Big Data están cada vez más presentes en la gestión agrícola. Nuevas posibilidades se abren y, para aprovechar el máximo de la tecnología a favor del campo, un nuevo perfil de profesional está surgiendo: más abierto y conectado a las herramientas digitales.

A fin de cuentas, vivimos en un mundo conectado. La internet, los dispositivos móviles y las apps están cada vez más presentes en nuestro día a día. Esta realidad ya se refleja en empresas de los más diversos sectores que buscan innovar en sus procesos y usar la tecnología para obtener mejores resultados.

La agroindustria no se queda afuera de este escenario. Ante desafíos desconcertantes como el clima, la disponibilidad de tierras productivas, la escasez de recursos naturales y la necesidad de alimentar a nueve mil millones de personas antes del 2050, el trabajo rural está pasando por grandes transformaciones. Todo esto se une en el mismo tema dentro de lo que llamamos hoy Agricultura 4.0.


¿Qué significa esto? Que cada vez más, el sector pasará a utilizar un conjunto de tecnologías digitales integradas y conectadas por medio de softwares, sistemas, sensores y equipos para optimizar la producción agrícola, en todas sus etapas. Desde la biotecnología hasta la más rápida de las conexiones, estas herramientas se aplican a todo el ciclo productivo, favoreciendo la sustentabilidad y la eficiencia de la agricultura.

Es por esto que no solamente en Latinoamérica, sino en todo el mundo, las haciendas de hoy ya no se parecen a las propiedades de 50 años atrás. Si antes usar la tecnología en el campo era sinónimo de semillas mejoradas y agroquímicos agrícolas más modernos, actualmente también significar contar con apps, agricultura de precisión, drones, Internet de las Cosas y Big Data... ¡la lista crece todos los días! Tenemos softwares capaces de prever si llueve o no, si el viento está adecuado para las aplicaciones fitosanitarias, si el operador está manejando correctamente las máquinas. Además de esto, los drones nos ayudan no solamente en la generación de imágenes aéreas, permitiendo procesamientos topográficos, análisis agronómicos, conteo de animales y producción de mapas, así como en la aplicación asertiva de los agroquímicos.

Bayer, por ejemplo, cuenta con la plataforma Climate FieldView™ que recopila y procesa automáticamente los datos de campo de una forma simple e integrada, generando mapas en tiempo real, accesibles a través del celular, tabletas o computadoras. Todo converge para ayudar en la toma de decisión.

Podemos decir que la agroindustria vive una verdadera revolución. Y, para seguir este proceso de modernización, surge un nuevo perfil de profesional del campo que es cada vez más joven y está familiarizado con la tecnología. En la era 4.0 de la agricultura, él posee nuevas habilidades como la capacidad de asumir riesgos, una actitud positiva para incorporar recursos digitales, vocación por la productividad y motivación para innovar y emprender.

En la Unión Europea, por ejemplo, aproximadamente el 8% de los agricultores tienen menos de 35 años. En Latinoamérica, Argentina sigue esta tendencia: el 45% de los agricultores tienen menos de 44 años. Además de esto, el 65% de ellos actúan con máquinas equipadas con instrumentos digitales y más del 51% utilizan los datos para la toma de decisión. En Brasil, del 2013 para acá, el productor también es cada vez más joven con un promedio de 46,5 años y cerca del 61% de ellos ya cuentan con smartphones y otros dispositivos conectados a Internet para trabajar.

La ingeniera agrónoma de 25 años, Annemarie Ruser, hija de Hans Heinrich Ruser, es un ejemplo de la nueva generación de profesionales del campo. Ella trabaja hace siete años con agricultura de precisión y adoptó recientemente drones para monitorear las plantaciones de la hacienda de su familia localizada en el sudeste de Paraguay. A 60 km de allí, Rodolfo Lovera, director técnico del Grupo Santa Librada, uno de los principales productores de granos de Paraguay, también aplica su experiencia como ingeniero agrónomo y su pasión por la tecnología para monitorear las plagas con drones y aplicaciones basadas en imágenes de satélite, lo que le rindió un salto de productividad, de 3 mil kilos de soja por hectárea en 1980 para 6 mil kilos por hectárea actualmente.

La agricultura 4.0 es, por encima de todo, una agricultura hecha más allá de las puertas de granja. Esta conexión está literalmente colocando al campo en niveles que nuestros padres ni siquiera imaginaban. La revolución digital del campo ya está sucediendo. Y usted, ¿se quedará afuera?

*Malu Nachreiner es Head de Marketing para la división agrícola de Bayer en América Latina